Nube y Teoría

 

Para  el común de los mortales, las nubes, con todas sus infinitas variantes son temas de la  climatología y de la previsión del tiempo, pero con una evidente significación estética por su singular belleza.  Para el arte, en general y desde siempre, las nubes hna sido un tema recurrente y significativo reflejando todas las búsquedas y descubrimientos y  amparando todos  estados de ánimo. Dos textos franceses, “La Theorie du Nuage” de Hubert Damisch en 1972 y “La théorie des nuages” de Stéphane  Audeguy (2005) dan cuenta del interés que suscitan las nubes. El primero focalizado en la pintura, el segundo en la personalidad de un coleccionista de todo lo que se refiera a las nubes;

Picasso decía, “Si quiero pintar la guerra, pintaré un arco y una flecha. O una ametralladora” Si, fuera pintor y no arquitecto, y me preguntaran cómo pintar Aculeo, sin duda su Laguna, lo que primero me vrndría a la cabeza no sería su agua yacente, sino su agua suspendida. Sus nubes, neblinas que hacen tantos amaneceres nublados.

Pablo Picasso (1936): Guernica

Unas horas antes el fenómeno  se había anunciando cuando  al atardecer, desde el Poniente a través de las montañas de la Cordillera de la Costa que rodean la Laguna, habían  comienzado a descender por las quebradas unos chorros de un algodón acuoso, la transformación de la humedad del Pacifico cercano transportada  por los vientos que terminará  diluida chocando un poco mas al Oriente con la Cordillera de los Andes.

 

Aculeo: un amanecer bajo la niebla

Hubert Damisch en 1972 pública un brillante ensayo « La Teoría de la Nube » cuya orientacion no es climatológica sino se refiere a la historia del arte y especialmente a la pintura. « Primero debo precisar, señala en una entrevista  con Giovani Careri, que la pal abra « teoría » aquí no debe comprenderse en en el sentido teórico de la palabra « teoría” que  tiene una raíz griega que quiere decir “procesión”. Se trata pues de una historia de la nube en la cual todas  todas sus significaciones son estudiadas y analizadas. El titulo, además, er auna manera de homenajear a Francastel pues la noción importante aquí de objeto teorico (aplicado a la pintura) deriva evidentemente de  la de objeto figurativo  que él elaboró para su conveniencia. Simplemente las implicaciones del uno y del otro no son las mismas pues el objeto teorico (la nube o la perspectiva), a la diferencia del objeto figurativo permite perlite pensar la dimension de historicidad  propque pertenece al arte. Tengo las mayores dudas  en cuanto a la pertinencia de  de la noción de historia del arte pues lo que me interesa es tratar de llegar hasta esos momentos  y hasta esos objetos que “hacen historia” en el arte: la nube es un buen ejemplo,. J En definitiva, Francastel era un historiador, mientras que mi relación con la historia está perturbada  a causa de mi relación con la etnología. Como decía Emile Benveniste, “Si hay historia, de qué es esa Historia?”En définitive, Francastel était un historien, alors que ma relation à l’histoire est perturbée du fait de mon rapport à l’ethnologie. Comme le disait Émile Benveniste : « S’il y a histoire, de quoi est-ce l’histoire ? » (Émile Benveniste, Problèmes de linguistique générale, Paris, 1993, I, p. 34.).”

 

Esquema de la formación de las nubes según R. Descartes

“Al fin de cuentas, el desafío de la “Teoría de la Nube” era de saber por qué camino se puede  llegar a saber lo que hace historia en la pintura (y no en el arte). La primera versión de este texto llevaba el título “Una herramienta  plástica: la nube” ( Hubert Damisch, « Un outil plastique: le nuage », dans Revue d’esthétique, 11/1-2, 1958, p. 104-1 (…). Mientras escribía ese libro me interesé a la semiótica, es decir a la manera  como  como cobra sentido y funciona  el signo “nube”. Por ejemplo las nubes en el Giotto, viniendo del del mundo humano y sensible muestran  el embelesamiento.. Pero más alla del significado que se le daba, comprendí que la nube tenía un sentido substancial. De una cierta manera, con  el pintarrejeado de la nube, se llegaba a  la esencia misma de la pintura. Francastel que estaba al origen de esta reflexión había preciado enormemente la primera versión, al contrario de la segunda versión en la ual yo citaba Roland Barthes”

 

R. Magritte: Nubes

 

 

 

 

 

 

 

 

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