Nubes sobre Aculeo

Para quien llega temprano a la Laguna, aún en otra estación que el invierno. es posible que no vea nada, y que se pregunte si está bien ahí donde quería estar. Que pierda toda noción de límites, a causa de una especie de fino algodón blanco que invade hasta el último intersticio. Si en cambio llega en la tarde, no sería extraño que viera bajar unos chorros de este algodón por las quebradas del Poniente.

Las nubes, los nublados, las neblinas son un componente clave del paisaje de Aculeo. Su situación geográfica en el circuito Poniente-Oriente, no lejos del Pacífico, productor de aire húmedo, sin grandes obstáculos rodeada por la Cordillera de la Costa, antes que se junte con la Cordillera de los Andes, y las condiciones topográficas , un receptáculo, hacen que haya una micro-meteorología centrada en las nubes con variaciones según las horas y estaciones, naturalmente, pero infaltable.

Esta característica de Aculeo agrega una evidente riqueza visual al paisaje, ya interesante. Las nubes, según la consistencia del momento actúan como filtro o como objeto de la composición. Se comprende que en la casa de don José Letelier en Pintué, en los años 20 se reunían grupos de pintores paisajistas de talento, atraídos por el lugar, el paisaje , las nubes, además del huésped.

Aculeo, entonces, recuerda algunos pueblos franceses que poseen una luz excepcional donde se reunían en el siglo XIX los grandes impresionistas. Un cuadro de Onofre Jarpa sobre Aculeo, pero sin mayor insistencia en las nubes se halla en el Museo de Bellas Artes, pero seguramente, dispersados en muros de living deben hallarse otras obras de los convives artísticos de entonces y den cuenta del fenómeno meteorológico de Aculeo..

P.S. Gran parte de las ilustraciones mostradas pertenecen al fotógrafo Jorge León Cabello publicado en Flikr